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Vive A Gran Escala

Este año no te pongas metas mejor haz esto.

No te pongas metas mejor haz esto.

Vamos a ver.

Este es un nuevo año.

El año pasado no lograste lo que querías, pero este empiezas con todo el ánimo y motivación. Te comiste las 12 uvas en las campanadas para recibir el año nuevo. O algún otro ritual de año nuevo quizá.

Ahora sí harás muchas cosas.

Primero, vas a ponerte a dieta y/o hacer ejercicio. Luego vas a mejorar en tu trabajo. Te vas a preocupar menos y a relajarte más. Vas a pasar más tiempos con amigos y familia. Vas a viajar más. Vas a vivir más, ver más, hacer más.

Ahh y por supuesto finalmente vas a ver lo de cambiar de empleo o iniciar un negocio y por fin “despedir a tu jefe”.

Lo único es que a tu otro yo, el del futuro (del 2020, 2030) no le hará nada bien.

Pero ¿y qué tal “esto otro”? (cambia esto otro y pon el propósito que quieras).

Perdón pero tampoco lo vas a alcanzar. De hecho eso lo intentamos el año pasado ¿te acuerdas?

Pero seguimos repitiendo lo mismo y diciendo que ahora sí este año será el bueno, será diferente.

Y la verdad es que no será así.

Ese año que esperas que cambie, el año en el que la motivación mágicamente te va a durar los doce meses siguientes no llegará.

De hecho la motivación es un mito para estos efectos. No la requieres.

Lo que necesitas es construir sistemas o hábitos en lugar de propósitos/metas/objetivos.

Creo que fue hace más de 10 años que leí acerca de un estudio de Harvard donde se determinó porque el 3% de los participantes ganaba 10 veces más en cuanto a su ingreso.

El estudio en términos generales concluyó que el 3% de los participantes, quienes tenían claras y por escrito sus metas y los planes para lograrlas, ganaban diez veces más que el 97% restante.

Este estudio se menciona en el libro What They Don’t Teach You in the Harvard Business School de Mark McCormack.

Y a la fecha encuentras artículos basados en este estudio donde se recomienda anotar tus metas.

Que si las escribes vas a lograr no sé qué porcentaje más.

(Por cierto nunca se ha podido comprobar que este estudio que a veces también se le atribuye a la universidad de Yale realmente exista.)

Además está la sabiduría clásica que dice que la mejor manera para lograr lo que queremos en la vida es fijar metas específicas y medibles (ej. SMART).

También esta era la forma en que yo buscaba cambiar o integrar nuevos hábitos. Cada hábito era una meta que quería lograr.

Fijaba metas para las veces que quería ir al gimnasio, la utilidad y ventas que quería obtener en el negocio, etc.

En algunas tuve éxito, pero fracasé en muchas otras. Comencé a darme cuenta que mis resultados tenían poco que ver con las metas que me ponía, estaba más relacionado con los sistemas que seguía.

Cuando de niño y hasta la adolescencia jugaba futbol americano, la meta del coach y del equipo era obtener el campeonato. En este caso el sistema pudiera ser reclutar a los jugadores, manejar a los coaches asistentes, y tener entrenamientos efectivos.

Como dueño de negocio, tu meta puede ser construir un negocio millonario. Tu sistema será cómo probar/validar tus ideas en el mercado, contratar empleados, y generar prospectos por ejemplo.

O por ejemplo un hábito. Queremos leer más libros. Podemos ponernos la meta de leer 50 libros en el año (cantidad de libros promedio que lee un CEO en un año). O podemos mejor crear el hábito de cargar un libro siempre con nosotros.

Entonces olvídate de las metas y mejor enfócate en los sistemas o hábitos.

Las metas son finitas.

Es por ello que las personas regresan a su estado anterior una vez que logran una meta. Van al gimnasio, hacen dieta, llegan a la meta de peso y comen demás cuando lo festejan.

O hacen cierta cantidad de dinero y tiempo después vuelven a endeudarse.

Son dependientes de emociones.

Las metas dependen de tu motivación, disciplina y fuerza de voluntad.

Imagínate que tu cuarto está desordenado y te fijas la meta de hacer limpieza. Te llega o acumulas la inspiración y listo cuarto ordenado.

Pero si continuas con los mismos hábitos que te llevaron a tener el cuarto desordenado, en poco tiempo vas a ver otra vez las pilas de desorden por todos lados. Y entonces vas a esperar a que te llegue otra oleada de motivación.

Mantener en nuestra mente una meta y las acciones que debemos realizar requiere constante fuerza de voluntad.

Habrá momentos en que otras áreas de nuestras vidas demanden más atención en un momento dado y por lo tanto más fuerza de voluntad nuestra.

De esta forma es fácil olvidar nuestras metas. Por ejemplo ahorrar dinero cada vez que hacemos una compra va a requerir autodisciplina. En cambio, el hábito de ahorrar $100 pesos cada semana en la cuenta de ahorros requiere menor esfuerzo.

Los hábitos hacen las cosas más fáciles. Las metas no.

Entonces la pregunta es ¿si te olvidas de las metas y te enfocas solo en crear sistemas, proceso o hábitos, tendrías éxito?

Por ejemplo, si eres un entrenador de futbol y no persigues ganar el campeonato sino que en lugar de eso te enfocas solamente en lo que hace tu equipo en el entrenamiento todos los días, ¿obtendrías buenos resultados?

Yo creo que sí.

El coach de la NFL Bill Walsh diría que el marcador se cuida solo. De hecho tiene todo un libro dedicado a este título.

Mientras te enfoques en mejorar cada día obtendrás mejores resultados. Esto también aplica para distintas áreas de tu vida.

Es por ello que debes enfocarte en los procesos, sistemas o hábitos.

¿Quiere decir que las metas no sirven para nada?

No. De hecho las metas nos dan dirección, pero los sistemas son mejor para progresar.

Lo que debes hacer es enfocarte en diseñar tus sistemas o procesos y no pasar tanto tiempo pensando en tus metas.

Una vez creado tu sistema o proceso, ahora toca comprometerse. Y eso hará la diferencia.

Hacer públicas tus metas, decretarlas, visualizar y crear un tablero de tu visión te ayudarán y están bien. Pero nada de esto te llevará a lograr tu meta. La acción sí lo hará.

Si quieres correr un maratón necesitas comenzar con acciones pequeñas. ¿Una de ellas? Levantarte a correr ¿Otra? Necesitas comenzar a preparar tu ropa para correr con anticipación. Luego ponerla cerca de tu cama y no hacerlo hasta ese día en la mañana ¿Otra? Requieres ponerte y abrocharte los tenis. Etc.

Es la suma de pequeñas acciones las que conforman un sistema o proceso.

Es el compromiso de comenzar con la primera. La más pequeña.

Olvídate de la Meta Grande y Motivación en Grande. Mejor persigue la Meta Grande y Acción pequeña.

Si ves la motivación en estos casos no está presente. De hecho, esa es la parte difícil. Ya no hay forma de culpar a la motivación.

Es tu culpa. Porque rompiste el compromiso. Porque te “saltaste” esa pequeña acción. Esta de la fregada eso. Pero sabes que es cierto.

Conclusiones

La motivación no es algo que podamos sostener a largo plazo. Los procesos, sistemas o hábitos sí.

Estos últimos están arraigados en acción no en inspiración. Y siempre habrá una acción que puedas llevar a cabo.

Aunque no nos guste escuchar esto, sé paciente y dale tiempo.

Para mi es mucho más liberador e independiente así, que estar sujeto solo a que “aparezca” la motivación, fuerza de voluntad o disciplina.

Como dice el dicho en mi pueblo, “más vale rojo ahorita y no morado después”.

Es decir, aunque sea una verdad difícil de aceptar, es mejor aceptarla a inicios de año que llegar al final del año, una vez más, con la promesa de que el siguiente año será en el que ahora si lo logres.

En este caso el hábito/proceso/sistema es verbo, la meta es sustantivo.

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Joel Gámez

Soy un apasionado de aprender y aplicar, y ayudo a empleados y emprendedores en transición profesional a descubrir lo que realmente quieren hacer con su carrera y su vida.
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