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Vive A Gran Escala

¿Es Riesgoso El Cambio de Profesión?

Cambio de Profesion Riesgo

¿Realmente Es Demasiado Riesgoso Reinventarse?

¿Eres de los que evita los riesgos o eres de los que arriesga?

Un buen amigo, que llamaremos Juan, ejecutivo quien tenía una jefatura en una empresa bastante reconocida a nivel mundial, estaba harto del como lo tenían atado en su trabajo por más propuestas que hacía solo le decían que siguiera las indicaciones.

Su paga era mucho mejor que en la empresa anterior.

Sin embargo en esta empresa, no lo dejaban “moverse” para ningún lado, solo seguir el camino que estaba marcado.

Él venía de una empresa que le permitía elaborar propuestas. Algunas se aprobaban y otras no como es normal. Pero le daban esa libertad. Obviamente siempre y cuando las propuestas fueran mejoras.

Por lo que prefirió comenzar a buscar qué hacer. Decidió moverse a otro trabajo derivado de estos constantes rechazos del “mejor que todo siga igual.”

E incluso consideró la posibilidad de iniciar un negocio, aunque ya tenía una experiencia pasada donde no le había ido muy bien. Pero esa opción la descartó no por la mala experiencia anterior sino que ya que le hicieron una propuesta muy buena en otra empresa.

Y así finalmente llegó a otra empresa en un puesto más importante, con una mejor oferta y con mayor libertad en cuanto a lo que él buscaba. Obviamente mayores responsabilidades.

Y aún considera la posibilidad de emprender al día de hoy, por lo que no descarta iniciar algo en los próximos meses o en el siguiente año.

Eso es estar jugando al ritmo que hoy en día se requiere y no quedarse “bailando” al paso de hace años.

¿Era un riesgo intentar hacer propuestas?

¿Que tal irse a otra empresa?

¿Iniciar un negocio?

¿Comenzar a demostrar otra vez en un nuevo empleo?

¿Sería que era mejor riesgo quedarse cómodo en la empresa en donde le pagaban bien y no le exigen tanto?

Así es, todo eso fue un riesgo.

Y en este artículo quiero mostrarte por qué, en la mayoría de los casos, estancarte en ese trabajo que no disfrutas es el mayor riesgo que puedas hacer.

Mejor Déjalo Así Como Está

Lo que he notado es que de las personas con las que he trabajado en su transición la mayoría, especialmente si eres inteligente y estás en tus 30s y 40s, es que tienden a sobrestimar totalmente los riesgos de llevar a cabo un cambio profesional.

De hecho Juan es un caso raro. En mi experiencia el estilo de pensamiento de muchos, que no es como el de Juan, en el cual esperan que las cosas se “arreglen por sí solas”, rara vez funciona.

El no tomar acción tiene costos que pueden traer igual o incluso más consecuencias que arriesgarse.

Solo que es menos natural calcular y prestar atención a los “qué pasaría si” de la inacción.

Con todo el movimiento que tiene el mercado laboral actual el mayor riesgo que alguien puede hacer, es tener la creencia de que tu industria y/o trabajo es seguro.

Pregúntale a algún empleado de Blockbuster, Toys R’ Us o de alguna empresa en la ciudad donde vives que conozcas que con muchos años haya desaparecido o haya sido vendida.

Por eso hay que despedirse si quieres encontrar trabajo.

Sabemos que tener presente, de manera más frecuente, que nos vamos a morir (a menos que seas inmortal) nos ayuda con un estrés positivo en el día a día y presionarnos para bien en la vida y avanzar. Y no quiero ser fatídico pero es como la primera vez que tomas un jugo verde con jengibre que te hace expresar un “qué asco” en distintos gestos y palabras, pero que sabes que te va a hacer bien a largo plazo.

Entonces porque no aplicarlo al trabajo. Es decir me van a correr o me pueden correr y presionarnos un poco para avanzar en nuestra reinvención.

Como nota aparte, si sufres estrés, ansiedad postraumático o estas pasando por una situación de estar quemado (burn out) en el trabajo, por el momento no lo apliques, hay otras maneras.

A lo que me refiero es a despedirse mentalmente y anticiparse mientras tienes un empleo y no después cuando ya no lo tienes.

En la investigación que Anne Kreamer hizo para su libro Risk/Reward, entre 2012 y 2014, sugiere que la ansiedad sobre nuestro futuro laboral tiene un peso considerable actualmente.

Más de la mitad de las personas que respondieron a sus encuestas, en Estados Unidos, desde personal de limpieza hasta Directores Generales, mayores y jóvenes, pensaban no sólo cambiar de trabajo sino de profesión.

Ahora antes de continuar, solo quiero que te quede claro que es muy, muy normal preocuparte sobre hacer un cambio así.

Qué Nos Detiene Al Cambio de Profesión O Trabajo

Existen todo tipo de barreras financieras y de conducta humana a la hora de tomar riesgos.

Mala planeación.

Está la repulsión a la pérdida o al riesgo.

La falacia del fondo perdido (costo irrecuperable).

Pero básicamente se resume al hecho de que como seres humanos, estamos programados para resistir renunciar a lo conocido por lo desconocido.

Nadie toleramos la ambigüedad de buena manera. Menos si las pérdidas y ganancias amenazan nuestra subsistencia o la felicidad proyectada que estimamos en el largo plazo de nuestra familia.

Psicológicamente y particularmente durante tiempos financieros complicados, las personas se aferran a un trabajo que odian en lugar de apostar en algo con probabilidades inciertas pero que pudiera resultar mejor en el largo plazo.

Y todos desarrollamos diferentes niveles de tolerancia al riesgo que van informando a nuestra “calculadora” de evaluación sobre las probabilidades de pérdidas y ganancias.

¿Y cómo podemos convertir nuestra inacción contraproducente en acción sensible?

Construye Las Redes Correctas

En su libro Working Identity: Unconventional Strategies for Reinventing Your Career, Herminia Ibarra, profesora de comportamiento organizacional en INSEAD, comenta que los contactos actuales de las personas que quieren reinventarse no les ayudan en este proceso. “…las redes de contactos de las que dependemos en un trabajo estable son rara vez los que nos llevan hacia algo nuevo y diferente.”

Y existe una razón para ello, la mayoría de las personas que conocemos en una sola línea de trabajo (en la cual nos encontramos) solamente nos pueden imaginar haciendo lo mismo que ya hacemos.

En cuanto comenzamos a conocer gente que trabaja en un abanico diferente de profesiones, nuestra habilidad para imaginarnos a nosotros mismos haciendo algo diferente crece con más fuerza.

El sociólogo de Stanford, Mark Granovetter, descubrió que los contactos que más ayudan a las personas que buscan un cambio o reinvención profesional no eran ni amigos cercanos, ni amistades recientes, sino personas con los que tenían lazos de amistad relativamente débiles pero que se habían mantenido durante varios años.

Además de esto, entre más distintas a su propio trabajo o profesión eran las ocupaciones de sus contactos, más probabilidades tenían de realizar su transición profesional exitosamente.

No Tiene Que Ser Un Todo O Nada

Quizá el mayor impedimento para cambiar o reinventarse en nuestra vida profesional es el sentido de que cualquier cambio significativo debe ser Todo o Nada.

“O renuncio a mi empleo en el que me siento miserable o me lo trago y continuo picando piedra y haciendo el trabajo pesado.”

“Tengo que hacer un plan de negocio completo antes de probar si mi negocio de food truck generará suficiente ingreso para que yo pueda vivir.”

“Soy bueno para estructurar argumentos lógicos quizá debería dejar ventas y convertirme en abogado.”

En lugar de estos pensamientos o afirmaciones contundentes, debemos de partir los problemas en pequeñas acciones.

Si eres alguien estructurado y lógico, en lugar de comprometerte a los 3 o 4 años de carrera en leyes, por qué no pruebas como asistente legal.

Si quieres poner un food truck porque no le propones a un restaurante pequeño o puesto de comida si vende tu producto para tener retroalimentación directa del mercado antes de invertir tanto tiempo en armar un plan de negocios para tu emprendimiento.

La persona en el empleo miserable puede proponerse de voluntario los fines de semana en una empresa u organización que crean puede hacerlos más felices.

Es mejor aprender cómo es el trabajo desde adentro antes de invertirlo todo en un sueño que puede llegar a ser una fantasía.

Una vez que ya vengas armado con datos del mundo real (no de tu plan), cada una de esas hipótesis de cambio profesional, te darán más claridad sobre los siguientes pasos que debes dar.

El truco es comenzar con lo inmediato, acciones que sean manejables y ejecutarlas.

Conclusión

Entonces ahí lo tienes un mito desmentido.

La nueva norma es que el no correr riesgos, es lo más arriesgado que puedes hacer.

Creo que el gran riesgo que cualquier persona puede correr, es nunca tener la oportunidad de hacer trabajo que les apasione. Trabajo que realmente sea significativo para ti o te importe de verdad.

Ningún trabajo es para que te mates por él.

Ningún trabajo vale más que tus relaciones, tu salud o tu potencial.

La vida es muy corta.

Y recuerda: No cambiar es realmente el riesgo.

Así que sal de ahí y ver por aquello que realmente te importa. La vida es realmente muy corta para pasarla en un trabajo que no te satisface.

Y tú ¿cómo te consideras? Mas arriesgado, tomador de riesgos calculados o quizá como muchos. O quizá piensas que es mejor no arriesgar hasta cierto momento en tu proceso de cambio profesional. Me encantará saber que piensas en los comentarios.

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Joel Gámez

Soy un apasionado de aprender y aplicar, y ayudo a empleados y emprendedores en transición profesional a descubrir lo que realmente quieren hacer con su carrera y su vida.
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